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Castillo de Aulencia

Castillo de Aulencia

Existe poca documentación sobre el conocido como castillo de Villafranca, pero sus muros, curtidos por mil y una batallas, indican una procedencia árabe.

De posible origen mulsulman, podría cumplir 1000 años.

Los muros del Castillo de Aulencia denotan el paso de los siglos

El castillo de Aulencia se encuentra en el inventario de joyas arquitectónicas del noroeste de Madrid. Se trata de un edificio histórico cuyas paredes ponen de manifiesto lo convulso de nuestro pasado y que, lamentablemente, parece abocado a la ruina.

Pocos son los que conocen este testigo mudo de nuestra historia ubicado en el término municipal de Villanueva de la Cañada. Junto a su enclave surgió la desaparecida aldea de Villafranca del Castillo, que actualmente da nombre a la conocida urbanización de lujo. De ahí que también sea conocido como castillo de Villafranca.

Esta fortaleza se alza sobre el cerro Horcajo, situado cerca de la confluencia de los ríos Aulencia, corriente de la que toma su nombre, y Guadarrama. Este paraje constituye una de las áreas de mayor valor ecológico del Parque Regional del curso medio del río Guadarrama y su entorno, espacio natural protegido creado en 1999.

Desgraciadamente, el edificio se encuentra en estado de ruina progresiva, si bien se conserva gran parte de la estructura original. Pese a todo, su imagen, con evidentes pruebas de los acosos militares sufridos a lo largo de su existencia, impresiona. Hoy en día  este castillo es de propiedad privada y contrasta con el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC) de la Agencia Espacial Europea (ESA), que se encuentra al este del castillo, frente a su entrada principal.

La fortaleza podría tener un origen musulmán. Aunque no existe abundante documentación al respecto, por la tipología de su construcción, de ladrillo y mampostería, cabe suponer que fue residencia del jefe árabe de la zona al que tributaban todos los pueblos del entorno.

Indagando en su pasado

Las primeras referencias escritas son muy posteriores. Se sabe que en el siglo XIV su propietario fue García Fernández y que en el siglo XV pasó a manos de Alfonso Álvarez de Toledo, noble al servicio de Juan II de Castilla. En 1450 aparece citado como fortaleza en un documento fechado en la ciudad de Madrid.

En 1455 Juan II libró al lugar de tasas y estableció que la fortificación y el pequeño caserío surgido a sus pies llevasen el nombre de Villafranca del Castillo, que hoy se aplica a una urbanización de chalets.

En este mismo siglo los Núñez de Toledo, descendientes de los Álvarez de Toledo, emprendieron obras de ampliación en el edificio y levantaron un doble muro alrededor de su núcleo principal.

Una fortaleza en la Batalla de Brunete

Vista superior de la torre. Su alienado ha, prácticamente, desaparecido

Pese a la poca información que se tiene de esta fortificación, sí se sabe que jugó un papel importante en la Batalla de Brunete, una de las más duras de la cruenta Guerra Civil española (1936-1939). Prueba de ello son las múltiples cicatrices que la artillería pesada dejó en sus muros y torres.

Y es que durante la contienda, el castillo de Aulencia fue utilizado como defensa por una brigada de soldados soviéticos que apoyaban al ejército republicano en julio de 1937. El edificio fue acribillado por las tropas franquistas, pero su basta construcción aguantó el envite, algo que parece no podrá repetir con el inexorable paso el tiempo. 

Si nada lo impide, el tiempo acabará por borrar esta joya del noroeste

Se conoce como batalla de Brunete al conjunto de operaciones desarrolladas desde el 6 hasta el 25 de julio de 1937 en esta población y otras aledañas del noroeste de Madrid durante la contienda nacional. Esta ofensiva lanzada por el ejército popular republicano trataba de  defender Madrid y al mismo tiempo aliviar la situación en el frente Norte. 

Inicialmente las fuerzas republicanas lograron avanzar y adentrarse en el territorio enemigo, pero al poco cedieron ante los refuerzos que  Franco hizo llegar desde el norte. Tras una semana de duros combates las fuerzas nacionales lograron recuperar la mayor parte del terreno perdido, sufriendo ambos bandos elevadísimas bajas.

Muros para un alcaide descarriado

Vista cenital del castillo. Se puede observar su asimetría

El primer dueño del que se tiene noticia es un tal García Hernández, según documentos del siglo XIV. Durante el siglo XV pasó a manos de D. Alonso Álvarez de Toledo, aristócrata feudatario de Juan II de Castilla, quien junto con su mujer fundó en 1450 un mayorazgo en la villa de Horcajo. Según esa teoría, de esa época data la construcción de la fortaleza que dio lugar a un cambio en el nombre del pueblo, pasándose a llamar Villafranca del Castillo. La primera referencia al edificio es de 1494, fechada en Medina del Campo, y reza así: “para que el alcaide de Villafranca haga vida con su mujer y deje a su manceba”. Toda una llamada de atención al responsable del castillo para conminarle a guardar una vida marital cristiana y dar ejemplo a sus aldeanos mas descarriados.

Los Núñez de Toledo, descendientes de los Álvarez de Toledo, ampliaron el edificio y levantaron un muro doble alrededor del núcleo principal. Hasta prácticamente el siglo XIX no vuelve a haber referencias escritas sobre la fortaleza. En 1813, en el testamento del Marqués de Gelo y Santamarca, se describe el lugar como una zona despoblada.

Posteriormente pasó a manos del marqués de Sotomayor. En 1844 su hija hizo inventario del paraje que, según sus reseñas, constaba de un caserío, unos viñedos, un chaparral y unos campos, valorados en 1.329.850 reales. En 1868, el marqués vendió las tierras, dadas sus dificultades económicas para mantenerlas.

En 1880 el castillo fue adquirido por Fernando Puig y Gilbert, y en 1918, por la familia Ballesteros, actual propietaria del histórico inmueble. 

El Castillo de Aulencia, una atalaya defensiva en el noreste de Madrid
Castillo de Aulencia, una joya del Noroeste

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Redacción Información y Ocio